Inicialmente, las Relaciones Internacionales vistas como un campo de estudios distintos fue una especificad británica. La primera cátedra de Relaciones Internacionales fue creada en 1919 en la universidad de Aberystwyth y confiada a Alfred Zimmern gracias a un donativo de David Davies. A comienzos de los años veinte otra cátedra fue igualmente creada en la London School of Economics a petición del premio Nobel Noël-Baker. La primera universidad consagrada plenamente a las Relaciones Internacionales fue el Institut de hautes études internationales, fundado en 1927 en Ginebra por William Rappard. Tenía por objetivo formar los diplomáticos asociados a la Sociedad de Naciones y fue uno de los primeros en expedir doctorados en Relaciones Internacionales.
La Edmund A. Walsh School of Foreign Service de la Universidad de Georgetown es la facultad más antigua dedicada a las Relaciones Internacionales de los Estados Unidos. El Committee on International Relations de la Universidad de Chicago fue en 1928 la primera en expedir diplomas universitarios en estos campos. Entre las otras escuelas podemos citar: la School of International Service de la Universidad Americana, la School of International and Public Affairs de la Columbia University, la School of International Relations de la Universidad de St Andrews, l’Elliot School of International Affairs de la George Washington University, la Fletcher School de la Tufts University y la Woodrow Wilson School of Public and International Affairs de la Princeton University.
Como ya vimos, el estudio de las relaciones internacionales forma parte, en general, del objeto de la Ciencia Política. Las particularidades del tema le han ido confiriendo cierta autonomía a la disciplina, que se configura hoy como una ciencia política especializada.
En general, el estudio de las relaciones internacionales abarca una fase descriptiva (basada en el estudio de los procesos históricos); una fase normativa (de neta orientación jurídica) y una fase explicativa (basada en la observación sistemática, la verificación empírica de hipótesis, la generalización inductiva,etc.)
El behaviorismo, que tánto impacto tuvo en las ciencias sociales en general después de la segunda guerra mundial, desarrolló mucho esta última parte del estudio de las relaciones internacionales, introduciendo técnicas analíticas, operacionalización de conceptos, cuantificación, construcción de escalas, etc. También hizo su notable aporte en este sentido el análisis decisional, para la descripción del contexto y de los mecanismos de la toma de decisiones internacionales.
Hoy, sin rechazar sus aportes, estamos en una etapa post-behaviorista, porque la experiencia ha mostrado que algo sustancial escapa a estos análisis cuantitativos.
Mientras continúan estas sofisticadas investigaciones, hoy se revalora el análisis cualitativo, el estudio histórico (que permite aportar datos de otros tiempos a más de los de hoy). Se revaloriza incluso la teoría prescriptiva; y sobre todo, se parte de un modelo que abarca en un "continuum" desde el individuo hasta el sistema internacional global.
Esta es la base de la llamada Teoría de las Interdepedencias ("linkage theory"), centrada en el estudio de las interacciones y conexiones, de los procesos de adaptación y sobre todo de los llamados "procesos integrativos" (penetración, reacción y emulación).
La teoría de Rosenau, por ejemplo, considera que la política exterior e interior no son cualitativamente diferentes, y que la política exterior no es casual (aleatoria): supone un orden que puede ser analizado.
Considera una escala de categorías de variables a considerar: individuales, de rol, gubernativas, sociales, sistémicas; las cuales son ordenadas en función de la dimensión nacional, del desarrollo económico y del desarrollo político, para obtener hipótesis como las siguientes:
- la fuerza de la variable sistémica es inversa a la dimensión del país;
- la fuerza de la variable individual es mayor en las economías menos desarrolladas;
- la fuerza de la variable de rol es mayor en las economías más desarrolladas;
- la fuerza de la variable social es mayor en los regímenes abiertos;
- la fuerza de la variable gubernativa es mayor en los regímenes cerrados.
Toma también en cuenta -para prever su actuación- que los sistemas políticos suelen estar más o menos "penetrados" por no-miembros de la sociedad, que realizan acciones acordes con miembros de la sociedad.
En esa actuación influyen también las "áreas de problemas" de los sistemas políticos: territorio, status, recursos humanos, recursos no humanos.
Rosenau concluye afirmando que la característica distintiva de la política exterior es "querer tener efecto sobre otros sistemas diferentes de aquel que la origina".
En general, la orientación de las nuevas teorías de las relaciones internacionales apunta a considerar la política internacional como no separada de toda otra forma de política; a visualizar la presencia de un "continuum" desde el individuo hasta el sistema planetario global, con muchos modos de interacción y de conexión entre niveles; y a asignar un papel central a los procesos integrativos.
Al parecer, en la actualidad, la teoría de las relaciones internacionales tiende a desarrollarse como parte de una teoría global de la acción política.
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